Bueno, esta es mi primera publicación de este año.
Gracias a todos aquellos que le echaron una mirada a este blog, de verdad que les agradezco su amable atención.
Y meditando en el nuevo propósito que tengo para este nuevo periodo de vida ( si Dios me lo concede), quiero compartirlo contigo, y es que, las cosas se están poniendo muy feas en todo el mundo, ha abundado la maldad, hay persecuciones contra los hermanos cristianos de otros paises, la sociedad se esta convulsionando, de tal manera que ya casi no hay respeto por la vidas del prójimo.
Creo sinceramente que la venida en gloria de nuestro Señor Jesucristo esta a la puerta, claro, esto lo digo tomando en cuenta todo el plan de Dios para su iglesia, el mundo e Israel su pueblo elegido.
En estas cortas lineas de entrada solo quiero decirte que lo que seguiremos haciendo será predicar el evangelio mientras tanto, y este, el evangelio de la gracia de Dios, no el de las obras, pues en los púlpitos de hoy en día solo se ve los eventos del antiguo testamento pero no dejan o llevan al creyente a que contemple la Cruz.
La sana doctrina ha sido cambiada en muchos lugares por la prosperidad económica, los sueños, visiones y hasta por la autoridad pastoral, quitando de en medio la autoridad de Cristo, su Palabra y el Espíritu Santo.
En este año velemos y oremos por nuestras propias vidas y por la iglesia de Cristo en todo el mundo, no desmayemos que tenemos grandes promesas para todos los fieles.
Dios los bendiga.
Encontrarás reflexiones,poemas,micromensajes en podcast y ediciones radiales, además de artículos de sana doctrina, bosquejos y tópicos bíblicos.
jueves, 15 de enero de 2015
domingo, 16 de noviembre de 2014
¿Temor o Fe?
Leer | Efesios 5.15-17
15 Mirad,
pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,16 aprovechando
bien el tiempo, porque los días son malos.17 Por tanto, no seáis insensatos, sino
entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.
15 de noviembre de
2014
Muchos creyentes viven sin aprovechar las oportunidades que Dios
les presenta porque tienen miedo de vivir como Él desea. El temor puede
paralizarnos y hacernos perder oportunidades para servir, ministrar o ver
trabajar al Señor en nosotros. Piense en los once discípulos que se quedaron en
la barca cuando Pedro se lanzó y caminó hacia Jesús. ¿Cuántos se habrán
arrepentido de haber escogido la seguridad antes que el gozo de caminar sobre
las aguas al lado del Hijo de Dios? Lamentablemente, muchos cristianos se
quedan en la barca durante toda su vida. Al final, estas mismas personas se
preguntarán por qué sus vidas parecieron estar vacías.
Sucumbimos fácilmente al poder del temor cuando tratamos de
enfrentar las dificultades con nuestras propias fuerzas. No fuimos creados para
vivir de esa manera. Dios nos diseñó para que funcionáramos mejor por medio del
poder de Jesucristo. Mientras estuvo de pie en la superficie del Mar de
Galilea, Pedro miró a su alrededor el feroz viento, y recordó que ningún ser
humano podía caminar sobre el agua. Su propia fuerza no era suficiente para
mantenerlo a flote, y se hundió rápidamente. Pero el poder de Jesús fue
suficiente para sacar a Pedro del mar y llevarlo a salvo a la embarcación.
El temor puede paralizar al creyente y, como consecuencia,
obstaculizar el plan del Señor. Pero responder con fe a las instrucciones de
Dios libera el poder divino y pone en movimiento su trabajo. En el momento que
salimos de la barca y nos alejamos de los límites acostumbrados y de nuestras
limitadas fuerzas, caminamos por fe.
jueves, 13 de noviembre de 2014
Gracia Concedida
Leer | Colosenses 1.3-6
3 Siempre
orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,4 habiendo
oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos, 5 a causa de la
esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la
palabra verdadera del evangelio,6 que
ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece
también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios
en verdad,
13 de noviembre de
2014
Gracia es la benevolencia y la misericordia de Dios concedidas a
quienes éramos indignos de recibirlas. Pero, por su gracia, ofrece salvación
para que todo aquel que ponga su fe en Jesucristo como Salvador, pueda tener
una nueva relación con el Padre celestial. Y a partir de ese momento, Dios . .
.
• Declara
que hemos sido justificados. El
Padre ve la justicia de Cristo como nuestra (2Co 5:21 [RV1960])
Al que no conoció pecado, por nosotros
lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
La culpa y la vergüenza del pecado han sido quitadas (Rm 8:1 [RV1960])
Ahora, pues, ninguna condenación hay
para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino
conforme al Espíritu.
y podemos vivir
confiadamente para el Señor Jesús, no importa lo que hayamos sido antes.
• Nos reclama como
su familia, pues nos adoptó espiritualmente para que pudiéramos llegar a
ser hijos de Dios y llamarlo “Padre”.
• Nos hace
coherederos con Cristo. Y nos garantiza y
reserva una herencia que recibiremos en el cielo cuando vayamos a pasar la
eternidad junto a Él. Pero además, nos libera del amor a las cosas materiales
de este mundo, pues pasamos a ser verdaderamente ricos (2Co 8:9 [RV1960])
Porque ya conocéis la gracia de nuestro
Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que
vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.
• Nos
da, a quienes estábamos muertos espiritualmente, un nuevo corazón y un nuevo
espíritu. Puesto
que ahora somos salvos, Dios nos ha dado una vida nueva en Cristo (2Co 5:17 [RV1960])
De modo que si alguno está en Cristo,
nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
• Nos
levanta de la vida que una vez vivimos, a una nueva vida con Él. El Espíritu Santo habita en los
creyentes, y su fruto es amor, gozo y paz.
• Nos hace libres
del poder del pecado, de Satanás, y de nuestro ego. La obediencia y la victoria se convierten en una
realidad en nuestra vida a medida que nuestra fe en Jesucristo crece.
Alabado sea Dios por su gracia infinita.
miércoles, 12 de noviembre de 2014
Salvos por Gracia
Leer | Efesios 2.1-10
1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. 4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, 7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe.10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. |
12 de noviembre de
2014
¿Por qué razón tantos que han puesto su fe en Jesucristo se
sienten derrotados? Puede ser porque no han llegado a entender, por completo,
lo que sucedió cuando fueron salvos. O porque quizás, estén tratando de
entender lo que significa ser salvos de verdad.
Desde la perspectiva
de Dios, antes de que confiáramos en Cristo como nuestro Señor y Salvador,
estábamos muertos en nuestros pecados ((Ef 2:5 [RV1960])
aun
estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por
gracia sois salvos),, bajo su ira ((Jn 3:36 [RV1960])
El que cree en el Hijo tiene vida
eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de
Dios está sobre él.
y condenados a la separación eterna de Él ((Ap 20:15 [RV1960])
Y el que no se halló inscrito en el
libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.
Nos veía como personas que merecían la condenación, y
cuyos esfuerzos eran inútiles contra la ira divina —como rebeldes incapaces de
volvernos a Él, de no ser por la obra del Espíritu Santo.
Dios nos veía como desvalidos e irremediablemente perdidos. Era
evidente que se necesitaba algo superior a nosotros para hacernos aceptables a
sus ojos. Y Dios nos amó tanto que estuvo dispuesto a hacer lo que fuera
necesario para rescatarnos de nuestra terrible condición.
Su solución fue la gracia. Dios envió a un Salvador que cargó
con nuestros pecados, que se hizo pecado por nosotros, y que sufrió la ira del
Padre por esos pecados. Este Salvador era el unigénito Hijo de Dios, quien pagó
la deuda que debíamos por nuestras transgresiones pasadas, presentes y futuras
—una deuda que nosotros jamás podríamos haber pagado.
Jesús fue el Cordero que derramó su sangre en nuestro lugar —un
Redentor que nos rescató de la muerte espiritual y nos hizo aceptables delante
Dios. ¿Qué ocurrió? Fue un milagro de vida, un renacimiento para todos los que
habríamos de creer, porque una vez estuvimos muertos espiritualmente.
lunes, 10 de noviembre de 2014
Nuestras necesidades no Satisfechas
11 Porque sol y escudo es Jehová Dios;
Gracia
y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad. 12 Jehová
de los ejércitos,
Dichoso
el hombre que en ti confía.
10 de noviembre de
2014
Si
Dios ha prometido satisfacer nuestras necesidades, y tiene el poder para
hacerlo, entonces, ¿por qué no las atiende siempre de inmediato?
Notemos que en el
pasaje de hoy, la promesa de Dios tiene una condición (v. 11 “andan en integridad”). Por tanto, si
Dios no está satisfaciendo nuestras necesidades como creemos que debería, es
porque tiene un plan diferente, o porque algo en nuestra vida lo está
impidiendo.
• El
pecado. El pecado
es una de las razones por la que es posible que nuestras oraciones no sean
respondidas. Si Dios ignorara la desobediencia y nos concediera lo que le
pedimos, estaría aprobando un estilo de vida pecaminoso.
• La
holgazanería. Aunque
el Señor es la fuente final de todo lo que tenemos, Él nos ha dado la
responsabilidad de trabajar para satisfacer nuestras necesidades básicas (2 Ts 3.10, 11) 10 Porque
también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere
trabajar, tampoco coma. 11 Porque
oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en
nada, sino entremetiéndose en lo ajeno.
Si usted es una persona capaz de trabajar,
pero no está dispuesto a hacerlo, Dios no reforzará su desidia.
• Los
deseos. Es
posible que el Señor no le haya dado lo que usted esperaba, porque sus
“necesidades” son, en realidad, deseos. Si Dios ve que sus deseos serán un
impedimento para cumplir lo que quiere para usted, es posible que le diga “no”,
porque tiene un “sí” que es mucho mejor.
Para
evitar sentirse decepcionado, recuerde que las acciones y la identidad de Dios
siempre coinciden. Él no premiará el pecado; y sus respuestas a la oración
tendrán el propósito de conformarnos a la imagen de Cristo. Por eso, si Él no
le ha dado lo que considera indispensable, es porque está preparando una
bendición mucho mejor para usted.
domingo, 9 de noviembre de 2014
Como desarrollar una fe Sólida
Leer | 1 Pedro 1.6, 7
6 En
lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es
necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, 7 para
que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque
perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando
sea manifestado Jesucristo,
Cada uno de nosotros, tarde o temprano, pasará por tiempos
difíciles. No obstante, la Biblia dice que durante los tiempos de problemas y
adversidades Dios espera que sus hijos respondan de la manera correcta.
El pasaje de hoy nos enseña que debemos regocijarnos durante las
dificultades. Esto no significa, por supuesto, que debemos estar felices por
las adversidades. Pero podemos estar gozosos porque sabemos que Dios está
utilizando esas circunstancias para prepararnos y hacernos crecer. Aunque tener
una actitud positiva durante una situación negativa no parece lógico, he aquí
dos razones para lograrlo:
Primero, el Señor nos enseña que debemos soportar con firmeza
las experiencias difíciles que enfrentemos. Nuestra reacción natural ante el
dolor es correr en la dirección contraria —y lo más rápidamente posible. Pero
Dios quiere que “aguantemos” para que podamos recibir todo el beneficio de la
lección que Él tenga para nosotros.
Segundo, el Padre celestial utiliza las pruebas como un fuego
purificador para limpiar a sus hijos y ayudarlos a madurar en la fe. Él tiene
un plan para cada creyente, y la adversidad es una de las herramientas
necesarias que nos preparan para hacer su voluntad.
A medida que veamos que Dios saca cosas buenas de nuestras
adversidades, comenzaremos a enfrentar los tiempos difíciles con la confianza
de que Él permitirá lo que más nos convenga. Podemos regocijarnos en que el
Señor nos está haciendo más fuertes, purificando nuestros corazones, y
convirtiéndonos en personas con fe inquebrantable.
viernes, 7 de noviembre de 2014
Equipado para Servir
| Leer | 1 Pedro 4.10, 11 10 Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. 11 Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. |
El Señor ha dado una responsabilidad grandiosa a quienes ha salvado. Ha llamado a los creyentes a ser sus siervos, y a realizar su obra aquí en la Tierra. Piense solamente en lo importante que es que el Todopoderoso, que no necesita nada, y que puede hacer todas las cosas, nos invita a formar parte de lo que está haciendo.
Ser un siervo del Señor requiere que nos pongamos bajo su autoridad, escuchemos sus instrucciones, y llevemos a cabo sus mandatos. Con nuestras propias fuerzas, esta tarea está más allá de nuestras capacidades, pero cuando estamos caminando obedientemente con Él, nos da todo lo que necesitamos.
El Padre celestial nunca le delega tareas a sus hijos sin equiparlos previamente. Comienza desarrollando el carácter de Cristo en nosotros. Luego, al cooperar nosotros con su Santo Espíritu, Dios transforma un corazón egocéntrico en el corazón de un siervo que se deleita en atender las necesidades de los demás.
Para capacitarnos mejor, el Señor nos da dones espirituales que debemos utilizar en beneficio de otros. Con tareas específicas en mente para cada creyente, el Espíritu Santo concede los dones espirituales que necesitamos para cumplir con los propósitos de Dios.
La invitación ha sido hecha, y el poder y las capacidades están a nuestro alcance. Lo único que necesita son siervos dispuestos a participar en la aventura más emocionante de la vida. Únase al Señor en su trabajo, utilice sus dones espirituales, y deje una huella para Cristo en este mundo.
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